Degradación y retención de datos en los SSD

Hemos visto la multitud de ventajas de los discos SSD sobre los HDD, pero hay un par de características en las que los SSD no salen ganando. Estas son la degradación y la retención de datos. Vamos a hablar de estas pequeñas desventajas (aunque cada día lo son menos) de los discos SSD.

Degradación en discos SSD

Un HDD no sufre desgaste por escritura, pues cada bit magnético se puede cambiar de positivo a negativo infinitas veces. Pero por la forma en la que se escriben los datos en los chips de memoria de un SSD, las celdas sufren un desgaste con cada escritura. Así, después de un número de escrituras, esa celda no pueda escribirse (cambiar su estado, o “programar”) más veces, quedando inutilizable. El número de veces que se puede escribir/borrar una celda determinará la durabilidad del disco SSD, y esto se mide en TBW, como veremos en el siguiente apartado. Cuantas mas veces se ha escrito/borrado una celda, los electrones empiezan a escapar y llega un punto en que es imposible determinar si la celda contenía carga o no.

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Cada vez la tecnología avanza más y los chips de memoria permiten más escrituras, usando técnicas como por ejemplo TRIM. Estos avances permiten que los datos se escriban en celdas distintas en vez de usar siempre las mismas celdas para borrar y escribir datos, lo que las desgastaría más. Aún así, un factor muy determinante en un disco SSD es la cantidad de escrituras que pueden aguantar las celdas de sus chips de memoria. Esto nos lleva a preguntarnos ¿cuanto dura un disco SSD?

TBW en los SSD

La durabilidad en los SSD se calcula mediante los TBs escritos (TBW) que aguantan. Suelen tener un número de TBs que los fabricantes “garantizan” o han probado que aguantan antes de estropearse. Estos valores suelen estar entre 75 y 300 TBs, según el disco. Hay que tener en cuenta que este dato lo proporciona el fabricante, y nunca hay que tomarlo como una garantía de que el disco no va a estropearse antes de haber escrito esa cantidad de datos en sus memorias. Tampoco significa que, una vez alcanzada esa cifra, el disco vaya a dejar de funcionar. De hecho, hay tests de estrés donde se ha llegado a más de 1PB (1.000TBs) escritos en varios SSD sin problemas. No es más que una cifra después de la cual el el disco deja de tener garantía, igual que los kilómetros recorridos de un coche.

Durabilidad, retención de datos y tipos de memoria
Tanto la durabilidad como la retención de datos de un SSD van directamente ligados al tipo de memoria NAND que este incorpora. Así, un SSD con memorias QLC o TLC tendrá una mayor degradación y una menor retención de datos que un disco con memorias MLC.

Por ejemplo, si el fabricante de nuestro disco SSD indica que el producto tiene una garantía de 5 años o 100 TBWs, si a los 3 años le hemos escrito más de esos 100TBs, no tendremos garantía ya. Cogiendo un valor bajo (75TB escritos), para alcanzarlos tenemos que escribir 20GB al día, cada día, durante 10 años. Es probable que para entonces ya hayas cambiado de SSD porque haya una tecnología nueva que los desbanque o simplemente porque se te ha quedado corto de espacio. A pesar de todo, y aunque no sea fácil alcanzar las cifras que ofrecen los discos SSD hoy en día, si es conveniente tener precaución con la cantidad de datos que escribimos al disco.

DWPD (Drive Writes Per Day)

Otra manera de la que los fabricantes expresan la durabilidad del disco es mediante el llamado DWPD, o Drive Writes Per Day de las siglas en inglés. Este valor representa el número de escrituras por día que soportan las memorias del SSD. La diferencia con los TBW es que en este caso se tiene en cuenta la capacidad del disco.

Así, si tenemos un SSD de 250GBs con una garantía de 5 años y una cifra de TBW anunciados de 150 TBW (como es el caso del Samsung EVO 860), podemos decir que ese SSD soporta 0,329 DWPD. O lo que es lo mismo, si durante los 5 años de garantía escribimos 82GB cada día en el disco, al final de esos 5 años habremos escrito los 150 TB que el fabricante anuncia como TBW. Un SSD de 500 GB y 300 TBW con los mismos 5 años de garantía tiene una cifra de DWPD exactamente igual a la anterior, pues tiene el doble de TBW pero también el doble de capacidad. Aquí podemos encontrar una calculadora de TBW y DWPD muy completa.

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Retención de datos en discos SSD

Por otro lado, la memoria NAND no puede guardar los datos para siempre, pues las pequeñas cargas eléctricas que forman nuestros datos se van perdiendo con el paso del tiempo. Muy lentamente, si, pero se va descargando. Además, a mayor temperatura y degradación del disco, más rápido se pierden esas cargas. Además, cuantas más cargas metemos en una misma celda, más pequeñas son estas cargas, lo que hará que se pierdan más rápidamente todavía. Esto no pasa con un HDD, a no ser que se golpee o someta a fuertes cargas electromagnéticas.

Es por ello que, si dejamos un SSD guardado sin estar conectado a la alimentación, después de unos meses puede que se hayan perdido todos los datos que contenía. Por eso el tipo de memoria que incorpora nuestro disco SSD es muy importante.

Tanto la durabilidad como la retención de datos de un SSD van directamente ligados al tipo de memoria NAND que este incorpora. Así, las memorias QLC o TLC almacenan varios bits en una misma celda, otorgándole a esta una mayor degradación y una menor retención de datos.

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